viernes, 27 de junio de 2008

LA RUTA DEL PANTANO DEL AULENCIA 26/06/2008

La tarde del 26/06/2008, a punto de caer una tormenta de rayos y truenos y con un calor espectacular de 36º , salimos a las 5:30 en dirección al pantano del río Aulencia.


La hora no era precisamente la más propicia para salir a caballo por el intenso calor que hacía, pero no había otro remedio ya que si queríamos ir allí había que salir pronto porque se tarda bastante.


Tenía yo muchas ganas de ir a esa ruta, lo que pasa es que es complicada ya que hay que pasar mucho tramo de carretera, primero por el pueblo, y despues por la carretera, y pasar algunas rotondas como si fueramos coches, para despues ir camino de la carretera de El Escorial para cruzarla por debajo de un puente, el cual tambien es carretera, una vez cruzado, se entra en más asfalto, la Urbanización de Pino Alto, que es enorme, y hay que cruzarla de cabo a rabo para salir ya al campo.


Una vez cruzado todo este embrollo de carreteras, se llega a un camino que entra en campo abierto, está cerrado por una cancela , una barrera para que no entren los coches, pero andando o en bici, o a caballo se puede entrar por uno de los lados, asi hicimos, nada más cruzar la cancela hay un cartel que pone Bienvenidos a la Cuenca del Aulencia.

Es un camino precioso, rodeado de pinares, un paisaje nada parecido al de mi zona, y eso que es el mismo pueblo pero hay una diferencia total, de un lado del pueblo a otro, en cuanto a paisaje y vegetación se refiere.


Seguimos ese camino después de la barrera que está bordeado por pinares, pinos enormes, juntisimos, y que les salen las ramas de muy abajo, bueno que yo de pie en puedo entrar por entre los pinos, impresionante, no entraba la luz, jajaja, que barbaridad, hacia tiempo que no veia pinares asi, y es que eran inmensos, tambien había otro tipo de arboles como enhebros , encimas pero a la otra orilla del pantano, y bajas chaparras, acacias también alcance a ver, muy frondoso todo, muy verde por las lluvias últimas que hemos tenido, precioso vaya.

Esta foto de arriba es la presa del pantano del Aulencia, como se ve, está tirando agua al otro lado de la presa, señal inequivoca de que el pantano está lleno a rebosar. En mi pueblo que es Valdemorillo (Madrid), hay tres pantanos El pantano de Cerro de Alarcón, (que es mi urba), el cual tiene otro nombre que ahora no recuerdo..., el pantano de Valmayor y el pantano del Aulencia, por lo que es una comarca muy regada, porque además tambien está el rio Aulencia y el rio Perales.

Mi yegua Pecas en una pausa en el camino, se portó de maravilla y la otra Triana, también, eso sí acabaron las pobres para el arrastre de cansancio , entre las 4 horas y el calor sofocante, y eso que yo las enchufaba con el fu-fu del agua , jajajjajaa








Como puede verse el entorno es precioso, una paz y una tranquilidad, no se escuchaba absolutamente nada, pero ni un pájaro, claro estarian escondidos con ese calor, nosotras hablabamos bajo, como si cuchicheasemos porque no se... era todo tan silencioso, una quietud y una calma... que parecía que estabamos en una pelicula de suspense cuando las chicas exploradoras iban por el bosque camino del peligro, jajjajajja

Aqui, aprovechando la casa del guardés de la presa y la sombrita un poco mas alante de los pinos, para beber un poquito de acuarius que estabamos secas pero secas.

La casa que se ve detrás es como digo la del guardes de la presa, pero antes estaba abandonada al igual que el pantano entero, que era una pena porque la presa estaba fatal, ahora parece restaurada, el pantano lleno de maleza y suciedad, porque la gente sin escrúpulos hacia la naturaleza llenaban de mierda después de sus merendolas, es increible, y la casa que estaba medio ruinosa pues ahora está toda recien pintada y ordenadita, por las ventanas entreabiertas se veia un poco del interior de la casa, así que cotilleamos un poco ...., no se veía a nadie por dentro y estaba todo muy callado, pero yo creo que había alguien jajaja, al acecho.


Después del cotilleo, volvimos a montar y nos fuimos ya que ese camino acaba ahí en la presa, por lo que hay que volverse por el mismo sitio, camino de vuelta pasamos por otra casa que ya habiamos pasado a la ida también, pero dejandola a nuestra izquierda, esta vez, decidimos entrar entre los pinos y llegar a la casa y cotillear de nuevo.
Era una casita muy maja, estaba en obras , por dentro se veían un montón de herramientas, cementos, colas y etc...,y por fuera lo mismo, pero era preciosa, y me imagino como debe ser despertarse en esa casa por la mañana y estar en mitad de un pantano lleno de pinos y arboles centenarios, con un montón de pajaros cantando a nuestro alrededor y con una gran terraza alzandose como un mirador encima del pantano, porque tiene una terraza que es enorme y ademas eso, parece que esta colgada en el pantano, media terraza está metida en el pantano, con lo cual te asomas y estás encima del agua, una pasada para quien no le de cosa ni mareo ni nada de eso.
Nos metimos en la terraza con los caballos y estuvimos ahi asomadas un rato viendo pasar lo peces por debajo que se transparentaban en el verdor del agua, era impresionante, y como nos costó mucho meter los caballos en la terraza porque les daba miedo pues una vez conseguido nos quedamos un rato mirando y que relajación por favor. Pero de repente escuchamos un disparo o por lo menos eso parecía, y como no es época de caza ni nada de eso pues nos asustamos .

Pensamos....mira que si es el dueño de la casa que se cree que vamos a quitarle algo ??? jajaja, que bobas, no en realidad se escuchaban de lejos, pero empezamos a vacilar contando cosas así un poco de miedo que han pasado en peliculas, de alguien que va por un bosque y de repente otro alguien la esta siguiendo y mirando con unos prismaticos y de repente le disapara y se lo carga, o le deja ahi herido y empieza a perseguirle para rematarlo, jajajja ayyy por Dios, pero mira ..... mira que hablar de estas cosas....





Jajajaja, bueno nos piramos mas que corriendo, corriendo no, pero si deprisa, para salir al camino principal y seguir buscando otro camino por donde poder hacer la vuelta, ya que no queriamos volver de nuevo por la carretera, pero como yo no conocia esos caminos pues ibamos a la aventura, y con un sol de justicia cayendo a plomo, pero no fuimos mal del todo, porque conlas bebidas y el agua para regarnos pues genial, y por fin encontramos otra ruta de vuelta muy bien, en la que tambien era carretera pero como menos de la mitad, porque el tramo de carretera empezaba en el puente de cruzar la carretera de El Escorial y es ya casi la entrada del pueblo, asi que genial todo, 3 horitas o asi, de camino, o algo más no recuerdo, y lo pasamos genial genial, con etapa de canguis incluida jajajja.







jueves, 26 de junio de 2008

D. BELTRÁN OSORIO Y DÍEZ RIBERA;DUQUE DE ALBURQUERQUE


Buenoo, que pomposidad, dirán algunas personas, pues sí , sí , desde luego, pero es que el era como su nombre, grande, y no solamente por su persona y forma de ser, sino tambien por linaje porque era Grande de España, y con una colección de títulos espectacular para mí que en ese momento era una niña de unos 15 años o así, sí, sí, lo conocí en persona afortunadamente para mí, porque nunca lo olvidaré, y además estuve montando una buena temporada en su finca de Soto Mozanaque en Algete.

Que qué es ser Grande de España???, que no lo saben??? pues ahí va la explicación:

La Grandeza de España es la dignidad máxima de la nobleza española, inmediatamente después de la de Infante de España, que es la que corresponde a los hijos del Rey y a los hijos de los Príncipes de Asturias. Los Grandes de España son considerados como los sucesores de los antiguos Ricoshombres de los reinos de Castilla y de León así como de las Coronas de Aragón y de Navarra, y es, en sí misma, la más elevada dignidad nobiliaria que existe en España y en Europa, tras los miembros de las casas reales, sus honores y privilegios los anteponían a los Pares de Francia y los del Reino Unido (peers).

Quiero referenciar aquí mi experiencia de entonces, porque creo que no todo el mundo tiene la oportunidad y el honor de haber conodico a un noble semejante, y tan buen y espectacular jinete como el señor Duque. Era un ser entrañable, o por lo menos a mí me lo pareció desde mi edad de 15 años, y de mi afán de tener un caballo.

No llegamos allí por casualidad del todo, ya que mi profesor de toda la vida desde que empecé con los caballos con 6 años, había sido su entrenador de caballos y cuando ibamos a montar a clase y de repente se ponía a llover y nos metíamos todos en la cuadra, el nos contaba siempre las historias del Duque y las carreras, tenía mas de mil anécdotas de toda una vida a su lado.

El caso es que cuando en casa se decidió comprar un caballo pues no sabíamos muy bien por donde empezar ni donde ir porque ni idea vamos, y como ya habíamos comprado a Minaya al señor Landete, pues ahora queríamos un caballo que no fuera un potro, para que yo pudiera concursar con el desde ya.

A mi padre se le ocurrió lo de ir a ver los caballos del Duque, y es que mi padre tiene unas brilantes ideas a veces, y dicho y hecho, alli nos presentamos, y entramos en la finca por la puerta de Arco que ponía SOTO MOZANAQUE , con letras extrañas, como góticas, despúes había que recorrer un paseo de tierra bordeado de altos árboles que casi tapaban el cielo hasta que se llegaba a la casa y a las cuadras, pasando antes por unos prados donde había en los primeros a la izquierda unas yeguas españolas, que las cruzaban con los caballos ingleses, los pura sangre, para obtener caballos para el polo.

Más adelante y a la derecha se encontraban otros prados más verdes y frondosos que los de las yeguas que eran mas bien de tierra, y también detras de estos prados , el hipodromo dónde entrenaban sus caballos de carreras, más de un día hemos ido a las 5:30 o 6 de la mañana a verlos entrenar con un frío que pelaba y los caballos con las mantas riñoneras puestas sacando un vapor de su cuerpo que parecía niebla a su alrededor, jajaja que recuerdos.

Al llegar a las cuadras y bajar del coche salió a recibirnos el encargado de la finca, recuerdo que se llamaba Francisco, un señor ya con muchas canas, casi el pelo plateado completamente, bastante rústico, y muy simpático y agradable, muy hablador, nos contaba muchas cosas, pues eso, historias anecdóticas, igual que mi profesor, Antolín, y que me recuerdan pues a las historias de nuestros abuelos, que a mí particularmente me encantan y me quedaría horas y horas escuchando.

Pues el caso es que Francisco nos atendió, y mi padre le explicó que ibamos buscando comprar un caballo, y bueno así empezó la cosa y Francisco nos enseñó los que tenían a la venta, que eran todos unos potros, pero además jovencísimos, recuerdo que eran 4, 2 potros y 2 potras, de los cuales sólo de 2 recuerdo el nombre, y eso es porque eran los que me gustaban. Eran un potro y una potra, el potro se llamaba Rizo y tenía dos años y medio, era una preciosidad, de caballo de tono bayo con una estrela en la frente y las crines y los cabos negros, pero era tan jovencitooo, aún no le habían montado nunca claro está, el y los demás potros eran hijos de las yeguas españolas del paddock de la entrada.

La potra se llamaba Fornarina, la recuerdo como si la estuviera viendo, y siguiendo (y ahora lo comprendo me viene desde entonces) mi afición por las yeguas, pues esta claro que mi elegida era ella, porque ademas de ser preciosa, pues tenia medi oaño mas que el potro 3 añitos, era castaña encendida como color cereza, también tenia estrella pequeñita y algún calzo, una larga cola negra hasta el suelo, encima ella si estaba ya montada, no mucho, pero al menos te podías subir, jajaja, y eso hice, en el patio de las cuadras que era muy amplio en forma cuadrada, alli montaba yo todos los findes temprano por la mañana, me lo pasaba pipa, y cada vez me gustaba mas la potra, no era lo que buscabamos, pero...... tantas veces vas por una cosa y sales con otra porque cambias de opinión...., yo la verdad es que la monté todo lo que quise y mas, y un buen día me vió El Duque desde una ventana, le gustó como yo montaba, o le llamó la atención y se interesó y quiso hablar con nosotros.

Ahí le conocí..., yo me moria de verguenza jajjaa, pero claro hablaba mi padre todo el rato y el preguntaba y mi padre respondía, y bueno despues de bastante rato El duque nos enseñó a Poseidón.

Nos lo enseñó para ofrecernoslo como posible compra ya que le había explicado mi padre que era lo que buscabamos. Poseidón en ese momento tenía 10 años y acababa de ser retirado de las carreras según nos dijo después Francisco, y que el caballo tenía una lesión de tendón de la que se estaba recuperando en el paddock, la cual ya estaba totalmente curada y seguramente en la vida se volvería a resentir de ella, porque el esfuerzo de tendones que se hacen en las carreras es único y en las demás modalidades seguro que no estan fuerte el esfuerzo, además hay que contar que los caballos de carreras empiezan a correr muy pronto, muy jovenes, ni siquiera están domados, solo para delatante y tira millas. Así que no es de extrañar que nunca mas le molestara la lesión, y no le molestó nunca mientras lo tuve.

Era un caballo castaño de mediana alzada, como 1,58 o 1,60, castaño oscuro, careto y calzado, muy guapo y muy noble, pero con sus cosas de PSI, que te las sacaba cuando menos te lo esperabas y si te descuidabas te ponía en el suelo sin que te enterases, aunque normalmente era un caballo tranquilo.

Este era Poseidón, conmigo:
















Esta es la genealogía de Poseidón:



Este enlace es precioso.....
http://www.paddock-news.com/pag_publi/acpenalver/carreras.html

Esto es lo que escribe Jaime Peñafiel en el diario el MUNDO con motivo de su muerte:

Alto, delgado como un personaje de El Greco, elegante como un lord inglés, educado, bondadoso y leal. En Inglaterra al duque de Alburquerque le llamaban, simplemente, «El caballero». Un caballero de inclinación de cabeza y taconazo. Don Beltrán (no podía llamarse de otra manera) de Osorio y Díez de Ribera respondía también a la imagen que el barón de Montesquieu tenía de un gran señor: «Un hombre que ve al rey, habla con los ministros, tiene antepasados y propiedades».
Pocos sabían que aquella larga y ascética figura de Beltrán, que, como Jefe de la Casa del Conde de Barcelona, acompañó sus restos mortales al «pudridero» del Monasterio de El Escorial, también se estaba muriendo. Y que, desde aquel día 1 de abril de 1993, comenzaba para él la cuenta atrás.
La única que lo sabía era su esposa, María Cristina Malcampo y San Miguel, duquesa de San Lorenzo de Valhenosa, con quien contrajo matrimonio en 1975, seis años después de haber enviudado de Teresa Beltrán de Lis y Pidal.
Un desgraciado accidente de circulación al chocar frontalmente el coche que conducía con otro automóvil a cuyo volante iba Ramsés Trujillo, marido de Lita Trujillo, le costó la vida. También falleció el primogénito del dictador dominicano que a esa temprana hora de las ocho de la mañana regresaba a su casa de La Moraleja después de una noche de farra en Madrid, mientras la duquesa de Alburquerque, que vivía en la finca «El Soto» de Algete, llevaba a sus hijos al colegio.
Joannes, Teresa y María vieron con buenos ojos que su padre volviera a casarse. Y con este segundo matrimonio, dos chicas más, Cristina y María Rosa, incrementaron el número de hijos del duque de Alburquerque, «que llevaba consigo la impronta del caballero y la sencillez del gran señor que había heredado, a través de los siglos, la inmensa fortuna de su familia», como le define José María de Areilza, conde de Motrico.
Pero su pasión, aparte de la que sentía por su Rey, el Conde de Barcelona y la Familia Real, eran los caballos y su espléndida finca de «El Soto», de Algete, situada a 30 kilómetros de Madrid y que era también su hogar.
La equitación fue una de las motivaciones más importantes de su vida. Yo diría que su vida misma. Y no sólo como criador de caballos de pura sangre, lujo que se podía permitir por su inmensa fortuna, sino como jockey, que es lo que realmente era. O le gustaba ser.
En una ocasión me confesó que no le hubiese importado ser tan sólo eso, un modesto jockey al que se le contratara para ganar carreras. Sus ídolos eran Lester Piggot y Carudel (curiosamente también los míos, y yo no sabía esto hasta que no leí y me interesé por su historia, que cosas verdad??). «Mi reino por un caballo» en él no hubiera sido tan sólo una figura literaria. Hubiese preferido ser más bajito. Para intentarlo, dormía encogido (Jajaja, muy bueno esto, y si, es que el era así y con mucho humor).
Pero a pesar de ser rico, muy rico, noble, muy noble, y alto, muy alto, llegó a ser uno de los jockeys -que no jinete- más importante de Europa. El tiempo transcurrido desde que abandonó las carreras, en 1976, no ha impedido que el importante periódico británico Daily Mail, le eligiera en 1992 como el deportista del año. Y es que su nombre figura escrito con letras de oro en el Jockey Club británico, el mismo que le prohibió en 1976, terminantemente, participar en ninguna carrera de obstáculos que se celebrara en Gran Bretaña. El motivo: sus múltiples y graves lesiones sufridas en su vida hípica.
Si el cuerpo de mi querido amigo don Beltrán de Osorio y Díez de Ribera, duque de Alburquerque y Algete, marqués de Alcañices y de los Balbases y tres veces Grande de España, hubiese sido incinerado, a su esposa María Cristina Malcampo y San Miguel, duquesa de San Lorenzo de Valhenosa, le hubieran entregado, después de la cremación, una urna conteniendo un montón de tornillos, placas, clavos y grapas. Toda esta chatarra eran sus trofeos, conseguidos a lo largo de más de cincuenta años, trofeos y tributos que él llevaba con orgullo.
Poco orgulloso se sentía el duque cuando los detectores de metales de los aeropuertos comenzaban a pitar, y a pitar y a pitar ante la sorpresa de los funcionarios, hasta que Beltrán, para que le permitiesen, al fin, pasar, les mostraba el certificado que explicaba que la alarma había saltado a causa de la chatarra que sostenía su esqueleto, cien veces roto por caídas en competiciones hípicas en las que comenzó a participar desde que tenía cinco años.
Su primera boda con Teresa Beltrán de Lis, a la que acudió escayolado por una caída de caballo, coincide con la Olimpiada de Helsinki de 1952. Para poder participar en ella, se arranca la escayola y queda en un honrosísimo segundo puesto en la prueba de Cross del Concurso completo de Equitación.
Pero Beltrán lo que desea, y lo desea desde muy niño, es participar en el Grand National, la más importante prueba de obstáculos del mundo que se celebra en la ciudad británica de Liverpool.
Su triunfo en la Olimpiada le anima. Y aunque es el año de su boda, se inscribe por primera vez en el Gran National de 1952. El resultado no puede ser más desastroso: se cae en la sexta valla y se rompe cuatro vértebras.
En 1963, y después de alojar a don Juan en su finca de Algete, con motivo del regreso del exilio para apadrinar a su nieta la infanta Elena, el duque de Alburquerque decide volver a participar en el Gran National. Se cae en la valla nº 21 y se rompe la clavícula.
Repite en 1965, cayéndose en la novena valla. Se fractura una pierna. En esa fecha, su esqueleto lleva ya veintidós fracturas.
En 1966, se cae en la valla número 10. Y cuando corre de nuevo en 1973, se cae en la valla número 8 y sufre diez fracturas. Su cuerpo se sostiene entonces gracias a dieciséis tornillos.
En 1974, con 56 años y la clavícula rota, participa de nuevo junto a cuarenta y dos jockeys. Sólo diecisiete terminan la prueba. Uno de ellos fue el duque, en octavo lugar. Todo un triunfo.
«Yo era un saco de patatas y veía las estrellas pues con el esfuerzo, el dolor de la clavícula rota era inmenso. Pegué un chillido enorme y por un momento pensé que no podía acabar», recordaba.
En 1976 corre por última vez. Se cayó en la valla trece. Fue recogido con siete costillas, siete vértebras, la muñeca y el fémur derecho roto, así como una fuerte conmoción cerebral. Estuvo varios días en la UVI.
Y éste, es otro artículo del diario EL MUNDO:
DUQUE DE ALBURQUERQUE

Un ejemplo de lealtad y fidelidad
Beltrán Osorio y Díez de Rivera, duque de Alburquerque y duque de Algete, marqués de Alcañices, marqués de Cadreíta, marqués de Cullera, marqués de Montaos, conde de Ledesma, conde de Huelma, conde de Fuensaldaña, conde de Grajal y conde de Villanueva de Cañedo, tres veces Grande de España, nació el 15 de diciembre de 1919 en Madrid, en el palacio que su familia aún posee en el céntrico Paseo de Recoletos, y falleció ayer en la madrileña clínica de la Luz, a causa de una afección cardiovascular, a los 74 años de edad.
Desde 1954, y hasta 1993, ostentó el cargo de jefe de la casa del Conde de Barcelona con singular discreción y acierto, que fueron puestos de relieve el mismo día que, debido a la defunción de Don Juan, dejó de serlo. Su entrega fue reconocida con la concesión del Toisón de oro, la máxima distinción que otorga la dinastía española, y que le fue impuesta por el propio rey Don Juan Carlos.
Descendiente en línea directa de don Beltrán de la Cueva, el famoso valido de Enrique IV de Castilla -y supuesto padre de Juana «la Beltraneja»-, contaba también entre sus antepasados a Ambrosio Spínola, el vencedor de Breda, inmortalizado por Diego Velázquez en el famoso cuadro «La rendición de Breda», más conocido como «Las lanzas».
En 1936, cuando aún no había alcanzado la mayoría de edad, participó en la Guerra Civil en el frente de Somosierra y combatió seguidamente en la Infantería navarra, al mando de la IV compañía del Tercio de San Fermín, pasando a continuación al arma de Caballería en el Ejército del Centro.
Al finalizar la contienda ingresó en la Academia Militar, de la que salió con el grado de teniente.
En 1952 contrajo matrimonio con doña Teresa Beltrán de Lis, hija de los marqueses de Bondad Real, con quien tuvo dos hijas y un hijo. En 1969, la duquesa de Alburquerque falleció víctima de un accidente automovilístico en Algete, y don Beltrán casó en segundas nupcias con doña María Cristina Malcampo, duquesa del Parque y San Lorenzo de Valhermoso, marquesa de San Rafael y Casa Villavicencio, condesa de Joló y vizcondesa de Mindanao, que le dio otras dos hijas.
Beltrán Osorio estuvo considerado como el mejor jinete de España. Participó en los Juegos Olímpicos de Helsinki y Roma y, en 1964, ganó el Campeonato Hípico de Europa.
Me contó una vez que tenía treinta huesos fracturados, siete vértebras literalmente machacadas, tres clavos y una placa en una pierna. Pero sólo el peso de la edad pudo moderar la resistencia de aquel entusiasta deportista, disciplinado militar y gran señor -uno de los aristócratas más auténticos que he conocido- que pasó casi cuarenta años al servicio de la Familia Real de manera tan eficaz como discreta, callada y desinteresada. Un verdadero ejemplo de lealtad, fidelidad y entrega al conde de Barcelona, a quien acompañó continuamente durante los largos meses de hospitalización de Don Juan en Pamplona, y a quien sólo ha sobrevivido diez meses.
El duque de Alburquerque falleció ayer debido a una afección cardiovascular.

El difunto duque, Beltrán Osorio y Díez de Ribera, era descendiente directo de don Beltrán de la Cueva, valido de Enrique IV de Castilla, y fue su hijo mayor, Ioannes Osorio y Beltrán de Lis, quién heredó sus títulos nobiliarios. Ionnes, primo hermano de Diego, está casado con Blanca Suelves, y a ellos corresponden los títulos de duque de Alburquerque, marqués de Cuellar, conde de Grajal, conde de Villanueva de Cañedo, marqués de Alcañices, marqués de Culleras, marqúes de Caderita, marqués de Montaos, conde de Ledesma, conde de Fuensaldaña y conde de Huelma.

El texto que señalo a continuación, está reflejado en Historias del Turf, de las cuales pongo el enlace para si alguien quiere leerlas completas porque son super interesantes, al menos a mí me lo parecen:

Beltrán Ossorio, el jinete de la mandíbula prominente y el inseparable traje de pana marrón, era muy bueno a caballo, más agarrado que un chotis y capaz de lograr victorias imposibles con sus colores. Pero quizá escriba otro día sobre esto y comente los casos de Guadarrama, Idle Fancy y, sobre todo, Tebas, sobre el que ganase el Gran Premio de Madrid el padre de Johannes Ossorio.

Y este es un poema sobre el y su caballo Alfidir que he encontrado por la red, maravilloso tambien:

Caballo que vuela al viento con su color alazánque lo monta un caballero, caballero de verdad.Es duque, señor amigo, es el jinete Beltrán.

Caballo, tú lo adivinas, por su estilo y suavidad ,porque acaricia las crines, porque sabe dominar.Gana caballo tu apuesta, todos van quedando atrás.

¿Qué jinete es el que manda estilo señorial, que sólo con sus rodillaste impulsa para saltar?Es el duque de Alburquerque con su monta magistral."Tebas", "Lagartijo" y "Quorun", caballos a recordar.

Ganaste "Espuela de Oro" y triunfaste en el "Lingfield Park" Por mas de siete veces, corriste en el "Grand National"Lloraste por "Alfidir·, que en una noche lunarse partió su largo cuello para quedarse incapaz.

De Inglaterra gran amigo y de su Casa RealCuando en España eras jefe de la "Casa" de Don Juan.
Con la Luna por testigo, las estrellas brillan másen el cálido homenaje que los "gentlemen" te dan en honor a tu recuerdo, que nadie podrá olvidar.

¡Dios te guarde Rider Gentleman!Dios te guarde Don Beltrán.

Rafael Gómez-Jordana (Embajador de España)

Este es mi peuqueño homenaje a un hombre y jinete tan grandes, a un gran jockey con un gran valor y mas afición aun, porque romperse tantos huesos le quitan a uno las ganas de todo por mucho que le guste, eso es afición y pasión y lo demás son tonterías.

Para mi, ahora que soy mayor es un gran honor haberle conocido personalmente y hablado con el y montado en su finca sus caballos, un privilegio único que no todo el mundo puede tener y por eso hoy lo escribo aquí, para compartirlo con el mundo y tambien el orgullo de compartir a mi caballo Poseidón, al cual quise mucho, y con el cual tuve algún que otro tortazo , no como el Señor Duque, pero si que tengo muchas anécdotas con Poseidón.

Un caballo llamado Vergel de Paco Goyoaga

Paco Goyoaga siempre dijo que todos sus triunfos deportivos le fueron regalados por sus caballos. Del que mejor recuerdo guardaba era de Tomillo, que fue el primer ejemplar que montó. Tomillo sólo medía 1,55 de altura y lo compró tan sólo por 2.000 pesetas. Con Tomillo, Paco Goyoaga comenzó a montar a los cinco años. El caballo murió en 1966, el mismo día en que Goyoaga anunció su retirada oficial de las pistas.

Vergel fue el ejemplar con el que Goyoaga comenzó a salir al extranjero. Con él tomó parte en el Gran Premio de París ante el asombro de los especialistas franceses, que le preguntaban si ese caballo tan poco ortodoxo sería capaz de saltar. Goyoaga ganó gracias a aquel caballo el Gran Premio de París en tres ocasiones. Vergel o La Cabra, como le llamaba Paco Goyoaga cariñosamente, saltó en varias ocasiones en pruebas de altura los 2,10 metros.
Vergel era un caballo pura raza español y por eso en francia pareció poco ortodoxo, nunca nadie habia saltado con un caballo con semejante cuello y semejantes elevaciones, fue la sorpresa de todos los espectadores y hasta risas he leido que hubo, pero realmente la sorpresa se la llevaron ellos cuando vieron saltar a la cabra.
Yo descubría a Vergel y esta historia en un libro que tengo desde pequeña y ahora la he recordado porque hace poco alguien me dijo , "pero si los PRE no saltan", y rápidamente busque mi libro y se lo mostré, a parte de que yo tengo una yega PRE que salta estupendisimamente y sin ningún esfuerzo desde parada incluso, es otra cabra desde luego porque saltar parada ya es curioso y no poca altura que se salta 1,30 sin despeinarse.
Por eso a mí nome sorprende an absoluto que Vergel saltara en varias ocasiones 2,10 de altura, lo que me parece una lastima es que no haya mas informes de estas anecdotas que normalmente la gente no las sabe y son muy curiosas e interesantes, esta por ejemplo asi como otras tantas y otros tantos jinetes famosos que esta tan mal documentado en la red.

sábado, 21 de junio de 2008

Mi pequeño homenaje a Fernando López del Hierro


Me he permitido este pequeño reconocimiento a este gran jinete, basándome en la gran admiración que siempre he sentido por el, lamentablemente yo no tengo datos propios que aportar sobre el porque no lo conocí en persona, por ello he tenido que coger la información de la red, para ello pongo las fuentes de dónde fue sacada, para que las personas que lean esto puedan hacerlo también en su página original.

Si algún autor de alguna página de dónde he cogido la información, se siente molesto porque lo haya hecho, no tiene mas que decirmelo y lo quitaré de inmediato, aunque la verdad me sentiría muy triste si esto pasara ya que mi intención sólo fue siempre hacer este homenaje a una persona a la que admiro.

Sobre este jinete ejemplar, que desde siempre, desde que recuerdo que tengo uso de razon para comprender a los caballos, le tengo en consideración y en admiración absoluta, voy a transcribir este escrito de Carolo López Quesada, sobre el, lo he encontrado en la red, y me ha puesto la carne de gallina como no podía ser de otra manera, me ha encantado este relato sobre Fernando López del Hierro, como he dicho lo transcribo intego de la pagina de este señor Carolo López Quesada, otro nombre ligado con la hipica:
Fernando López del Hierro; señor de todas las disciplinas

SUS ORÍGENES

Hoy voy a escribir de lo que realmente me gusta. De un señor de este deporte, de un caballero del trabajo, del esfuerzo y de la constancia en el mundo del caballo.
Fernando, nació en Granada y falleció hace pocos años en Madrid, dejando tras de él, un poso de solvencia hípica al más puro estilo Valle Inclán.
La afición de Fernando, data desde muy pequeño, ya que su padre tenía una ganadería de Anglo-Hispano-Árabes; montaba en el campo desde su más temprana infancia.
Entró en el arma de caballería, teniendo siempre las primeras notas en el curso de equitación de la escuela militar. El propio Fernando confesaba que, “todo lo que se, se lo debo a un gran profesor que tuve, el Marqués de los Trujillos (Medalla de Oro Olímpica en Ámsterdam 1928)”.

SUS PRIMERAS ARMAS INTERNACIONALES

En 1945, fue la primera vez que representó al equipo nacional español para participar en el CHIO de Lisboa. Posteriormente en el año 1951, tuvo la genialidad extrema de batir el Record del Mundo de salto de longitud en Barcelona. Amado Mío fue su instrumento, en una tarde de gloria y de eternidad. Ocho metros y treinta centímetros, fueron testigo de su incalculable esfuerzo. Joaquín Nogueras, tenía hasta el momento el record con Balcamo, hasta que Fernando, eclipsó este record.

Hasta 1975, estuvo en posesión del record del mundo, que fue batido en Sudáfrica (Johannesburgo), en unas condiciones un tanto “discutibles”.
En el año 1952, fue seleccionado por el equipo español para representar a España en los Juegos Olímpicos de Helsinki en la disciplina de concurso completo, y lo hizo con Amado Mío de nuevo.
Como palmarés mas recordado encontramos los Grandes Premios Internacionales de Madrid, Barcelona, Copa de su Excelencia el Generalísimo, Copa de Oro de la Península (Lisboa),la segunda prueba clasificativa del Campeonato del Mundo de París 1953 (en donde Paco Goyoaga se coronó como primer Campeón del Mundo).
Ganador de las Copas de Naciones de Árgel, Aachen y Lisboa entre otras, corriendo durante largos años en Francia, Inglaterra, Italia, Bélgica, Alemania, Argelia, Suiza,…….
En España ganó los Grandes Premios de San Sebastián, Valencia, Bilbao, Granada, Sevilla, Badajoz, Cáceres,…………

JINETE COMPLETO; hombre de caballos.

Su participación en la disciplina de salto fue la más consistente, aunque como hemos referido antes fue olímpico en concurso completo. También dedicó parte de su tiempo al mundo de la doma en donde llegó a correr incluso en Alemania.
Muchas pruebas ganadas en el mundo del Turf, tanto en liso, como en vallas y en steple- chase.
Llegó a jugar al polo; como anécdota que él mismo contaba, “estando destinado en el regimiento de húsares de Pavía tuvo que marcar a su majestad el Rey Alfonso XIII. Como el Rey jugaba de back y yo de número 1, me tocó marcarle. ¡Qué mal lo pasé! No me atrevía a cargarle y el Rey me increpaba a que lo hiciera”.

En resumen un auténtico hombre de caballos.

SUS CABALLOS

A lo largo de su carrera deportiva, habrá montado unos 75 caballos; entre los más destacados podemos citar a Retama con el que participó en el CSI de Vigo, para posteriormente estar 7º, en la Copa del Rey en 1929. Nebly fue su siguiente aliado, de la ganadería de Manolo Guerrero, con el que ganó una Copa del Generalísimo. Bizarro, con el que cosechó montones de primeros premios, para posteriormente ser entregado a Jaime García Cruz que fue miembro con este caballo del equipo español que ganó la plata olímpica en Londres 1948.

Amado Mío, anglo-árabe francés, con el que conquistó el record del mundo.
Osni, (en carreras), Cirinaica (Clasificada en doma en nada menos que el CDIO de Aachen)……….

AMADO MÍO

La historia de este caballo es muy especial. En Francia viendo caballos, mi abuelo Carolo, llamó a Fernando y le explicó que había visto un caballo muy complicado, con un temperamento extraordinariamente difícil, pero que con su trabajo y su talento, Fernando sacaría un partido tremendo. Fernando compró el caballo (que se llamaba de otra manera), y de ahí en adelante fue su mejor pincel en este deporte.
Mi padre me contaba que en el CSIO de Lisboa, Fernando sufrió una lesión y le dijo, “Carlos, corre tu mañana a Amado Mío”. Mi padre agradecido le dijo, “mañana lo trabajo algo por la mañana para ver si me entiendo con él”. A la mañana siguiente no fue capaz casi de galopar con este pequeño diablo, que sólo Fernando era capaz de “teclear” a su manera. Así era Amado Mío.

Otra de las anécdotas más clásicas de Fernando, fue que durante el Concurso de San Sebastián, estaba corriendo con Amado Mío. Fernando estaba disgustado con el ejército, por haberle quitado a Bizarro, antes de los Juegos Olímpicos de Londres 1948. Por ello, se compró personalmente a este caballo francés, para poder competir sin la posibilidad de que el caballo le fuese asignado a otro jinete militar. Parece ser que el Caudillo, Francisco Franco, llamó a Fernando a la tribuna de honor:

- “ Fernando no me parece bien que un caballo que corre un jinete militar se llame Amado Mió”
- “Excelencia, le llamo así por dos motivos; uno por la película de Gilda y la famosa canción que interpretaba una de las mas atractivas mujeres que hayan existido jamás, Rita Heiworth y la segunda porque es mío”

Parece ser que al caudillo no le hizo mucha gracia. Así era Fernando.

EL RECORD

En Barcelona 1951, se organizó un intento de record del mundo de longitud como homenaje a Joaquín Nogueras, que a su vez iba a intentarlo de nuevo. Fernando pidió permiso para intentarlo, ya que confiaba en que su pequeño diablo fuese capaz de saltar los 8,30 metros. Nogueras informado le trató de disuadir diciendo que era muy difícil, que sin preparación era un suicidio,………….etc.

Fernando no obstante siguió en sus trece. Nogueras no pudo batir su propio record. Era la hora de Amado Mío. Como el caballo era tremendamente caliente, no hizo más que trotarlo un rato; nada de galope y nada de saltos.
Al tercer intento, voló materialmente por encima de tan impresionante ría. El record y la gloria para López-Hierro.

SU TRAYECTORIA

Fernando López del Hierro fue un militar de los pies a la cabeza. Hombre íntegro a carta cabal. En mi familia siempre ha habido especial predilección por los López Hierro; tanto es así que mi padre tuvo una relación ejemplar con Fernando y su mujer.

Medalla de Oro al Mérito Deportivo, impuesta por su Majestad el Rey; Medalla al Mérito Deportivo del Gobierno Francés; Copa al mejor deportista hípico del año 1951, Trofeo Goyoaga.

Hombre elegante y correcto, no podía existir un concurso internacional de Madrid, sin que él estuviese entre el público cuando ya era mayor. Todavía recuerdo como si fuera ayer, el “último” concurso de Madrid que fue a ver. Estaba muy mayor, bastante enfermo, con más de noventa años, ejemplarmente vestido y cuando fui a saludarle trató de levantarse. Un perfecto caballero.

Carolo López-Quesada
27/3/08

Este otro artículo fue publicado en el periódico el mundo con motivo de su fallecimiento.

http://www.elmundo.es/papel/2006/06/08/opinion/1980651.html

Un veterano jinete olímpico

El mundo de la equitación está de luto y, en concreto, aficionados y profesionales de esta disciplina deportiva en España sienten de forma muy especial la muerte, a los 97 años de edad, de Fernando López del Hierro, jinete que hasta su fallecimiento podía presumir de haber ostentado durante un cuarto de siglo el récord del mundo en salto de longitud.

Fernando López del Hierro nació en 1908 en Granada. Desde muy niño, siempre se interesó por el caballo, animal al que consagraría toda su vida, tanto personal como profesional, ya que ha sido uno de los más destacados representantes de la competición hípica en nuestro país, disciplina con la que ha obtenido numerosos éxitos.

Sin duda, el más destacado de todos ellos se produjo en 1950, año en el que se hizo con la posesión del récord del mundo de salto de longitud (8,30 metros) en una competición celebrada en Barcelona, montado en Amado mío, el más querido de todos los caballos que tuvo y que gracias a esta gesta se hizo enormemente popular en aquel tiempo.

Esta hazaña no fue superada por ningún jinete hasta 25 años después. En la actualidad, es el teniente venezolano Andrés Ferreira quien ostenta el récord de salto de longitud, con una marca de 8,40 metros fijada en un torneo celebrado en Johanesburgo (Sudáfrica), que aún no ha podido ser batida por nadie.

En 1952, sólo dos años después de su histórica exibición en Barcelona, López del Hierro participó en los Juegos Olímpicos de Helsinki.

Fernando López del Hierro, jinete, nació en Granada el 25 de septiembre de 1908 y falleció en Madrid el 3 de junio de 2006.
Pues este ha sido mi pequeño homenaje a un jinete que hizo tanto por la hipica durante toda su vida, pero me quejo la verdad de lo poco que hay en la red sobre el, hay tanto sobre otros menos importantes..... que me parece un poco injusto la verdad, así que a ver si esos jinetes de elite que queden por ahí, nos regalan con sus biografías que deben de ser apasionantes y muy instructivas.

El capitán Alberto Larraguibel




Cuando yo era pequeña, más o menos, y me dedicaba al salto de obstaculos, tenía dos grandes ídolos que aún hoy lo son, aunque ha pasado mucho tiempo lo siguen siendo.

Uno es éste del que voy a hablar, el capitán Alberto Larraguibel, de nacionalidad chilena, el cúal en el año 1949, logró una proeza única, ya que hoy por hoy sigue imbatida su marca mundial, su record de salto de altura.

Lo que escribo a continuación está transcrito íntegramente del siguiente enlace: http://www.chile.com/tpl/articulo/detalle/ver.tpl?cod_articulo=840, es escalofriante.

El capitán de Ejército Alberto Larraguibel y su caballo “Huaso”, lograron una de las proezas más recordadas de la equitación nacional.

El 5 de febrero de 1949 y en la cancha de saltos del regimiento de Coraceros de Viña del Mar, el capitán Alberto Larraguibel, montando al caballo “Huaso”, saltó una altura de dos metros y cuarenta y siete centímetros. Ese salto representó el punto más alto que alcanzaba el deporte chileno en toda su trayectoria histórica. Porque nadie antes había alcanzado una altura igual. Cuando “Huaso” y su jinete tocaron nuevamente el suelo, después de su salto prodigioso, Chile poseía el primer récord mundial de su historia.

El capitán Larraguibel adiestró a “Huaso” más de dos años, encaminando todo el programa de entrenamiento a la consecución del récord. Fue una trayectoria científicamente trazada. Primero el récord nacional, después el sudamericano y finalmente el mundial. La habilidad innata de jinete de Larraguibel se sumó a una imperturbable serenidad, que le permitió tranquilizar a su montura cuando ésta rehusó el salto en la primera tentativa, y una comprensión total del temperamento y la idiosincrasia de “Huaso”. “Hay jinetes que pretenden imponerse violentamente a sus caballos. Larraguibel no. Él se dedicó a comprenderlo y, cuando saltaron los dos metros y cuarenta y siete centímetros, eran dos buenos amigos. Si no, no los habrían saltado”, escribía Pepe Nava en la revista Estadio de 1950.

“Después (o quizás antes) está “Huaso”. Para él, el récord mundial significó la regeneración de una vida perdida. Criado para correr en los hipódromos, sus tentativas en tal sentido culminaron en el más absoluto fracaso. Perdedor a los seis años, fue retirado, condenado aparentemente al anonimato total. Luego presintió su potencia, y aunque indócil, Larraguibel lo prefirió para su gran tentativa. Y “Huaso” respondió notablemente. Como en esas historias románticas en que un niño recogido del arroyo termina enriqueciendo a su favorecedor”, afirma Nava en su nota.


El momento histórico de aquella tarde del 5 de febrero de 1949 es recordado por el propio Larraguibel: “En el primer intento, calculé mal la distancia y le permití rehusar. Si lo hubiera huasqueado, el caballo se habría puesto nervioso, porque un animal se da cuenta cuando se le está pidiendo algo superior a sus fuerzas. En el segundo debo haberme equivocado en un centímetro porque “Huaso” pasó las manos, pero rozó con el vientre y las patas posteriores, y botó la vara...Quedaba el tercer y último intento. Volví a calcular las batidas y en el instante preciso nos elevamos...El momento más difícil fue la cúspide del salto. Mis ojos estaban a cuatro metros de altura y tenía la sensación de caer en picada. La más leve vacilación en mí, “Huaso la había sentido; habría dejado sus patas atrás y hubiéramos rodado juntos, pero pasamos. Fue un momento eterno. No escuché un solo grito y pensé que algo había salido mal, aunque no sentí caer las varas...” Pero ahí surgió el estruendo de la ovación. El público invadió el picadero y paseó en andas al héroe ecuestre.

Este otro comentario es de la página:


“Ahora sí que vamos, ñato”

Por Juan Esteban Lastra / Revista Triunfo - Fotos: Archivo.

Esta fue la frase que le transmitió al oído el capitán Alberto Larraguibel a su caballo ‘Huaso’, segundos antes de conseguir el único récord mundial que posee Chile, con un salto de 2,47 metros, en una práctica que ya no se realiza por la larga preparación que requiere una cabalgadura con condiciones especiales.

No fue casualidad el actual récord mundial de salto alto a caballo que batió hace 59 años el en ese entonces capitán Alberto Larraguibel Morales en "Huaso". Fue el 5 de febrero de 1949 en el regimiento de Caballería Coraceros en Viña del Mar, cuando saltó 2 metros y 47 centímetros.

De ese importante hecho para la equitación nacional ya no quedan testigos directos. Sólo hay documentos escritos y fotos en blanco y negro, y una filmación llena de ripios en la que aún se puede apreciar la hazaña.

Al batirse un récord que se creía imposible de vencer, el afiatado binomio, junto con alcanzar la gloria e ingresar a las páginas del deporte mundial, le otorgó al país una marca hasta hoy inalcanzable.

Han transcurrido casi seis décadas de esta hazaña deportiva y hasta la fecha, pese a sucesivos esfuerzos en distintas partes del orbe, no ha sido siquiera igualada la conjunción de perfecta armonía entre caballo y jinete, fruto de una larga preparación, como asimismo de equilibrio y velocidad, demostradas por Larraguibel y Huaso .

Un año de trabajo. Alberto Larraguibel nació en la ciudad de Angol el 30 de mayo de 1919, en un ambiente influenciado por soldados, huasos, campesinos y cabalgaduras, los que, en gran medida, marcaron sus rasgos principales como persona y militar, carrera que inició de muy joven en 1938, cuando ingresó a la Escuela Militar.

"Hay factores positivos que lo inclinan a uno a seguir determinadas carreras. Mi casa estaba cercana de la Pampa de Granaderos, en Angol, donde los equitadores del Regimiento Húsares hacían sus ejercicios. Pasaban frente a mi casa con sus lanzas y gallardetes. Yo seguía con mucho interés sus evoluciones. Recuerdo que los jinetes con sus lanzas en ristre ensartaban un disco, luego unas bolas y finalmente un maniquí y gritaban ¡Viva Chile! Ellos me dieron la inspiración y me motivaron a seguir la carrera militar y tuve la suerte de salir elegido para integrar el arma de caballería", explicó en una de sus entrevistas hace 21 años, cuando tenía 68.

A partir del reencuentro con sus raíces, a la par con las experiencias que va adquiriendo en la vida del cuartel, se inició como jinete, llegando a figurar en destacados eventos deportivos nacionales, lo que le permitió acceder al curso Extraordinario de Equitación en la Escuela de Caballería, donde obtuvo su título de Maestro de Equitación en 1947.

Su constancia y dedicación por el deporte, junto a las naturales aptitudes y condiciones ecuestres, le permitieron integrar una generación excepcional de jinetes y caballos que pasearon el nombre de Chile por todos los continentes, consiguiendo las más altas distinciones deportivas, entre otras, el récord mundial de salto alto a caballo en 1949 y la obtención de medallas de plata por equipo e individuales en los Juegos Olímpicos de Helsinki 1952.

El gran logro no fue ganado sólo por Larraguibel. Junto a él estuvo Huaso , un caballo de sangre inglesa llamado Faithfull y considerado un aristócrata equino, hijo de padres ganadores del Derby y El Ensayo, tradicionales clásicos de nuestra hípica, perteneciente a una famosa familia de pura sangre, que le dio inteligencia, fuerza, carácter y valor.

El capitán Larraguibel adiestró a Huaso durante más de un año, encaminando todo el programa de entrenamiento a la consecución del récord. Fue una trayectoria científicamente trazada. Primero el récord nacional, después el sudamericano y finalmente el mundial.

"Todo comenzó al obtenerse el título sudamericano el 1 de febrero de 1948. Una semana antes mi compañero de equipo, el teniente Riquelme, saltó 2,33 metros, superando así el salto del argentino Pascual Pistarrini. Sin embargo, el primero de febrero se realizó un concurso hípico en Viña del Mar. En esa oportunidad Huaso y yo logramos elevarnos sobre los 2,37. Desde ese instante decidimos el mayor Monti, Riquelme y yo que debíamos tratar de quebrar la marca mundial de la especialidad", comentó en aquella entrevista a La Nación.

En aquel entonces, el retirado coronel siguió su historia.

"Se trabajó para que Chile consiguiera el récord. Todo un año estuvimos haciendo un intenso trabajo con seis caballos, tanto a las manos, como montando, trote, galopes, pasos. Se les hizo subir cerros, para fortificar sus posteriores, todo un esfuerzo para alistarlos con mira a nuestro único objetivo. La propuesta era dura porque no sólo debíamos preocuparnos de Huaso y de Chileno , el caballo de Riquelme, sino que además teníamos que cuidar y entrenar las montas del equipo de salto de la Escuela", recuerda en la nota de hace dos décadas.

En cuanto al desarrollo de la prueba que lo colocó como el único récordman de saltos ecuestres, cuenta que "para el sábado 5 de febrero se había organizado el Tercer Campeonato Internacional de Hípica en el Regimiento Coraceros de Viña del Mar. Era un día gris oscuro, opaco, de luz tenue, mortecina. Sin embargo, a las 17:30 horas comenzó a despejarse, parecía como si el sol quisiera ver nuestro intento... La prueba de salto alto fue programada como la segunda de la tarde, así es que decidimos no participar en la primera, para reservarnos y no desgastar a los caballos en prueba corriente. Llegó el esperado momento. Nos hicieron entrar a la pista. Previamente, mandé a mi ordenanza González a que paseara a Huaso alrededor de la pista para que viera al público y se tranquilizara, puesto que estaba muy nervioso e intranquilo. Transpiraba como nunca. Hasta se comía las matas de cardenales que adornaban la pista del recorrido".

"Habíamos logrado salvar el metro 80 y luego los 2,10 metros. Se nos consultó nuestra opinión sobre la próxima altura a saltar y dijimos 2,47, para no gastar a los caballos en alturas inferiores al récord mundial. Riquelme fracasó en sus tres oportunidades. Incluso en la última opción su caballo resbaló y cayó sobre el jinete. Luego fue mi turno. En la primera tentativa , como Huaso se excitaba mucho, le di poca carrera y tomé la vuelta que debía darse muy corta. No tuve distancia para tomar el impulso que correspondía, pero no lo fusteé, permitiéndole que rehusara. Confiaba en él".

"Desmonté, aprecié nuevamente la distancia. En esta chance picó muy bien, pero rozó con el vientre la vara superior y cayó. Pero había en todo caso una intención de jinete y caballo de saltar el obstáculo".

"En la última ocasión, aprecié distancia. Llevé a Huaso a la valla que debíamos pasar, lo acaricié y le musité: "Ahora sí que vamos, ñato". Lo lancé a una mayor distancia y, felizmente, vi muy bien el punto de picada. Desde allí lo impulsé y fustigué coordinadamente al tiempo que escuché al mayor Monti decir "Apure Larraguibel, apure Larraguibel". Huaso tomó velocidad y aunando su fuerza interior al empuje que le di, se lanzó al otro lado de la vara".

"Fui consciente del triunfo cuando al caer a tierra sentí un décimo de segundo de silencio y luego vi al público desbordarse y copar la pista de saltos, en medio de gritos de euforia y de llantos de alegría que alcanzaba a percibir. Fue tal el júbilo que se produjo en los espectadores, que incluso a los jueces se les olvidó su misión y corrían a felicitarme, olvidándose de medir al obstáculo. Afortunadamente, el general Walton Ojeda, presidente de la Federación Ecuestre, abrió los brazos e impidió que la gente se subiera y botara las varas de la valla gigante. Si las hubieran derribado, los jueces no habrían podido oficializar el nuevo récord mundial de salto alto a caballo", contó en una de sus últimas entrevistas, antes de fallecer el 12 de abril de 1995 a los 75 años.
Mucho antes, en agosto de 1961, murió el otro héroe, Huaso , a quien se le sepultó con honores, como correspondía a un gran caballo, escuchándose todavía "Ahora sí que vamos, ñato"...
Existen estos dos videos en youtube de aquella ocasion:

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